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¡Vikingos a la carga!

Ubicado en la época de las guerras de unificación de la Inglaterra medieval, Total War Saga: Thrones of Britannia nos trae una vez más la aclamada fórmula que todos conocemos en un compacto pero nutrido título rebosado de nuevas mecánicas, hermosos gráficos y una campaña completa.

Antes que nada cabe mencionar que este no es un título de Total War tradicional: se trata de una nueva franquicia denominada Total War Saga de la cual esta es la primera entrega. Serán títulos más reducidos en su profundidad —y precio— y orientados hacia un período histórico específico.

Para quienes no conocen Total War, se trata de una aclamada franquicia de títulos de estrategia por turnos, donde cada civilización debe ir completando ciertos objetivos muy al estilo del juego de mesa TEG a través de un mapa dividido en provincias, pero al momento de luchar entre ejércitos, las batallas toman otro color, permitiendo a cada jugador controlar en tiempo real vastos ejércitos compuestos de todo tipo de unidades dando una imagen de guerra épica muy característico y único a esta serie, en especial por la cantidad de soldados que aparecen en simultáneo en el campo de batalla.

 ¿Qué te pasa wacho, querés pelear?

El título pone a disposición del jugador diez civilizaciones barbáricas muy completas con las cuales terminar cada una de las campañas o conquistas. Es un número reducido para lo que nos tienen acostumbrados los chicos de SEGA, pero más que suficiente para generar largas horas de juego en este fichín “pocket”. Aparte de tener una campaña para cada facción, sigue teniendo el clásico multijugador que permite hasta 4vs4 y la opción de una campaña cooperativa de 2 jugadores.

Un completo y realista mapa de Gran Bretaña.

Contamos con una nueva alternativa: en lugar de adquirir gigantescos —y caros— títulos —tanto en extensión como en profundidad— podemos acceder por una fracción del precio a un juego más específico, quirúrgicamente dirigido a los interesados en una época en particular. En este caso, este spin-off se trata de la Inglaterra del siglo IX y sus alrededores.

Un mapa completo con gráficos hermosos.

Hermosa estrategia

Atrás quedaron los años en los que todo era estrategia en los RTS. En los títulos actuales, el aspecto visual, el realismo gráfico y las animaciones son los caballitos de batalla principales. Tanto el arte de las escenas animadas —con un estilo muy particular de diseño a mano—, como las unidades y mapas, están realmente logrados dándole al fichín entero una impronta vikinga distinguible desde el momento cero.

¿Pronóstico? Lluvia de flechas.

Porque todo se trata de las batallas

En el apartado bélico en sí no se notan grandes diferencias con otros títulos de Total War. Exceptuando algunas mecánicas nuevas, como la cancelación de la carga de una unidad si la unidad cargada responde velozmente a la iniciativa o la opción automática de levantar escudos cuando llueven flechas, el sistema de combate permanece casi intacto. Los espacios de combate reducidos y el incremento en la cantidad de habilidades “individuales” de cada unidad hacen de este fichín un festival de la microgestión o micromanaging, aumentando ligeramente la tensión de cada combate, y por consiguiente el rol que desempeña la habilidad del jugador en cada escaramuza.

La superioridad numérica representa una menor ventaja que en anteriores entregas.

Todo queda en familia

Una de las opciones interesantes que plantea el fichín es el árbol genealógico, con el cual podemos efectuar diplomacia y control sobre facciones enemigas.
No por ser compacto es simple: hay muchas mecánicas políticas nuevas, como tener que otorgar a tus súbditos porciones de tierra y títulos nobiliarios para mantener su lealtad, o la opción de casar a tus hijos/as con los de una civilización extranjera para formar alianzas. Todo este vendaval de información con la que nos abruman en los primeros 20 minutos de la campaña está explicado y nos permite movernos a un ritmo continuo. Sin embargo, consideramos que a pesar de este esfuerzo, hay ciertos aspectos que necesitan una explicación más clara. De esta manera, al tener nuevas mecánicas incorporadas que se suman a las anteriores, se exacerba la ya habitual sensación de sobrepaso por la cual pasan los jugadores de Total War cuando la campaña lleva largas horas. Realmente es muy difícil tener bajo control todo el imperio simultáneamente.

Nuestra pantalla de asuntos familiares.

Una IA un poco simplona

La IA es un poco arriesgada en cualquier dificultad, asumiendo peligros innecesarios y realizando ataques de fuerza bruta sin mucha estrategia o diseño previo. Esto conlleva a un sistema de batalla que favorece al jugador para aprovecharse de estrategias poco convencionales que en otros títulos de Total War serían imposibles. Por lo general toma malas decisiones de defensa —como moverse de una ciudad poco defendida que está por ser atacada a un puesto más alejado y suficientemente fortificado— de las que si uno aprende los patrones son muy fáciles de aprovechar. Muchas veces basta solo una unidad dando vueltas en alguna parte del mapa para “atraer” al ejército enemigo y que abandonen su posición a merced del resto de tu ejército. Estas fallas logran que los que somos unos obsesivos por encontrar cuanto exploit o glitch exista en un título nos hagamos un festín a toda máquina hacia la victoria.

Aquí podemos observar un clásico enfrentamiento entre Atlanta y Nueva Chicago.

Un mapa realista

Si bien el mapa no es tan extenso como suele ser en otros títulos de Total War, es más que suficiente para dar toneladas de horas de juego. Las provincias son extensas y permiten muchas maniobras —para bien y para mal— aliadas y enemigas. Tiene un detalle que sorprende y un realismo fiel. Por lejos es de los mejores aspectos, recreando muy vívidamente la realidad británica del siglo IX.

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Conclusiones

Para ser la primera entrega de una nueva franquicia es un título ambicioso. Logra con mucha profundidad algunos aspectos, como las mecánicas de combate, pero se queda a medio camino en otros, como la inteligencia artificial o la diplomacia. El fichín es más que satisfactorio en sí mismo, pero desde Creative Assembly han creado un producto compacto y de precio competitivo que no le queda otra que crecer a la sombra de sus hermanos más grandes, como Rome II, Warhammer o Attila. Nada nuevo por aquí... [i]

DESARROLLADO POR: Creative Assembly
DISTRIBUIDO POR:
SEGA
GÉNERO: Estrategia
DISPONIBLE EN: PC, Mac, Linux

CALIFICACIÓN

69%

QUÉ ONDA: Un Total War comprimido pero bien desarrollado y lleno de bárbaros.
LO BUENO: Nuevas mecánicas diplomáticas y bélicas añadidas a una ya exitosa fórmula. Excelentes gráficos. Juego reducido en tamaño pero con la calidad de siempre.
LO MALO: La IA no es del todo buena. Algunas interfaces son muy complejas y están mal explicadas.

Bruno RizzutiBruno Rizzuti, alias Rasgarroth, si bien es difícil reconocerlo a simple vista, ya que habitualmente anda disfrazado de trabajador responsable en el ambiente corporativo, no dejes que las apariencias te engañen: juega más horas de las que trabaja...o duerme...o come...o vive. Apasionado total del mundo del gaming y el hardware desde su más tierna infancia, es el perfecto ejemplo de que se pueden cumplir los sueños del niño interior: 40 horas semanales de videojuegos y envejecer sin madurar.

¡Atención, micos! Si les despertó la curiosidad, pueden comprar este fichín en la Humble Store a un precio super conveniente haciendo [TIKI] acá.

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