Salen de sus tumbas cada año. Y renguean, se arrastran y babean sangre en un desfile horrendo.

Comenzó en el verano de 2001, en California, durante un festival de cine de terror barato. Eran doce tipos disfrazados de muertos vivientes, amantes de las películas de George Romero. Y, lógicamente, la idea se extendió como una plaga.

Los Zombie Walks se hacen ahora en muchísimas ciudades del mundo. Y no faltan los que aprovechan el asunto para organizar campañas de caridad para donantes de sangre (algo fácil de conseguir para un zombie) o aquellas para luchar contra el hambre mundial.

En Argentina es el segundo año que se va a realizar, aunque sin connotaciones humanitarias. Consiste en una caminata (a duras penas, porque todos tienen un montón de rigor mortis encima) y la idea es, como se pueden imaginar, divertirse en grande y comer cerebros.

No hay que morder cráneos y escupir tapitas, no hace falta. Como se trata de un montón de limados con disfraz de zombies, chorreados de ketchup y con la camisa del abuelo rota y salida del pantalón (cuando hay pantalón) los cerebros de la gente se incendian porque nadie entiende cuál es la onda. Lo cual lo hace realmente más divertido.

"Es el día en que gente disfrazada de zombies copa las calles para demostrar el orgullo de ser un zombie", explican en el foro argentino del Zombie Walk. "Se han organizado muchos eventos de una indole diferente (guerra de almohadas, día del abrazo, escuchar cada uno su música y bailar todos juntos, etc.). La idea de esta caminata zombie es la misma que en los diferentes eventos bizarros que se han organizado, pasarla bien, divertirse."

El Zombie Walk argentino se realiza el domingo 26 de octubre. Hay que hacerse un disfraz lo más asqueroso posible
(o sexy, las muertitas), y salir de la tumba a las 15 hs. en la Plaza San Martin de la Capital Federal. Desde allí cada participante irá como pueda, incluso regando pedazos, hasta Diagonal Norte.

Interesados en este espantoso asunto, pueden visitar la página de la Buenos Aires Zombie Walk 2008. Allí incluso encontrarán consejos para hacerse un horripilante disfraz de zombie.


¿Por qué uno puede ser amante de los no muertos? a) Porque jamás viste un muerto en serio, ni mucho menos uno en descomposición; b) porque tenés muchísimo tiempo libre (una manera elegante de decirlo); c) las películas de Romero son divertidísimas, el miedo asusta pero divierte, y está bueno que te miren las viejas con mirada reprobatoria: d) me gustan las enfermeras muertitas (sin comentarios).

¿Habrá más razones? ¿A alguien se le ocurre otra?

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